Respirador nocturno.

Gracias a su metabolismo de retención de agua, esta planta permanece inactiva durante el día, a diferencia de la mayoría de las plantas que generan clorofila con la luz solar. En cambio, absorbe CO₂ por la noche, liberando oxígeno y absorbiendo humedad de la atmósfera.

Seco y duradero.

El cactus requiere solo 200 litros de agua para producir un kilogramo de materia prima, en comparación con los 1.000 litros que necesitan muchas otras plantas. Al ser perenne, solo necesita plantarse una vez y puede vivir hasta 8 años. Prospera con el agua de lluvia y los minerales disponibles de forma natural, lo que elimina la necesidad de sistemas de riego.

Limpio como el agua.

Durante todo su crecimiento, no se utilizan productos químicos como herbicidas o pesticidas, lo que lo hace tan puro y natural como es posible.

Circularidad.

El material orgánico de cactus no utilizado se reutiliza y se vende en la industria alimentaria nacional. El cactus en sí permanece intacto, lo que permite cosecharlo repetidamente de la misma planta a lo largo del tiempo.